Qué es (y qué no es)

No es un eslogan ni una frase ingeniosa. Es la promesa clara de tu marca: a quién ayudas, qué problema resuelves y qué te hace una buena opción. El eslogan puede ser creativo; la propuesta de valor tiene que ser clara.

Una fórmula para empezar

Prueba con: “Ayudamos a [quién] a [lograr qué] mediante [cómo]”. Un ejemplo ilustrativo: “Ayudamos a clínicas pequeñas a llenar su agenda con una web que explica bien sus servicios.” No es la frase definitiva, pero obliga a decidir tres cosas esenciales.

Tres pruebas para saber si funciona

“Si necesitas un párrafo para explicarla, todavía no es una propuesta de valor.”

Dónde usarla

En la parte superior de tu web, en la descripción de tus perfiles, en presentaciones y en la primera conversación con un posible cliente. Cuando aparece igual en todos lados, la marca se vuelve coherente.

Escribe cinco versiones y elige una

La primera versión casi nunca es la mejor. Escribe cinco, léelas en voz alta, pruébalas con tres personas y quédate con la que genera menos preguntas de “¿y eso qué significa?”.