Qué es (y qué no es)
No es un eslogan ni una frase ingeniosa. Es la promesa clara de tu marca: a quién ayudas, qué problema resuelves y qué te hace una buena opción. El eslogan puede ser creativo; la propuesta de valor tiene que ser clara.
Una fórmula para empezar
Prueba con: “Ayudamos a [quién] a [lograr qué] mediante [cómo]”. Un ejemplo ilustrativo: “Ayudamos a clínicas pequeñas a llenar su agenda con una web que explica bien sus servicios.” No es la frase definitiva, pero obliga a decidir tres cosas esenciales.
Tres pruebas para saber si funciona
- ¿Se entiende en cinco segundos? Léela en voz alta a alguien ajeno al sector.
- ¿Podría decirla tu competencia? Si sí, todavía no es tuya.
- ¿Es creíble? Promete lo que realmente puedes cumplir.
“Si necesitas un párrafo para explicarla, todavía no es una propuesta de valor.”
Dónde usarla
En la parte superior de tu web, en la descripción de tus perfiles, en presentaciones y en la primera conversación con un posible cliente. Cuando aparece igual en todos lados, la marca se vuelve coherente.
Escribe cinco versiones y elige una
La primera versión casi nunca es la mejor. Escribe cinco, léelas en voz alta, pruébalas con tres personas y quédate con la que genera menos preguntas de “¿y eso qué significa?”.
